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Integridad Corporativa: elemento crucial de la sostenibilidad empresarial

En un entorno en el que la adopción de criterios ASG -ambientales, sociales y de gobernanza- viene siendo una exigencia para la gestión sostenible de las empresas, resulta indispensable tener en cuenta  un elemento fundamental para la sostenibilidad: la integridad corporativa.

¿Qué se entiende por integridad corporativa? En términos simples una actuación correcta y coherente de las empresas, entre lo que se es, se dice y se hace, el alineamiento entre sus valores, principios y acciones. La idea es contar con una cultura ética que se encuentre impregnada en el ADN de la organización, que promueva la transparencia, el cumplimiento normativo y la rendición de cuentas.  No se trata aquí de solo tener un buen cumplimiento de normas o requisitos sino de ir más allá, de preguntarse no solo si esta permitido sino si es lo correcto.

Ello aplica a toda la cadena de valor de las organizaciones y a su interacción con todos sus grupos de interés: clientes externos e internos, socios, inversores, proveedores,  reguladores, sociedad civil, entre otros terceros que cada vez más presionan por un comportamiento ético de las empresas.

Una empresa que opere con  integridad, se ha de sustentar en una sólida cultura ética, en la que la alta dirección y equipo ejecutivo juegan un papel clave en la consolidación de la integridad corporativa como componente fundamental de la gestión de riesgos, cumplimiento y gobernanza empresarial (GRC-Governance, Risk and Compliance).

Una actuación empresarial íntegra aporta beneficios en aspectos claves tales como:

  • La reputación corporativa
  • El posicionamiento de mercado y marca a través de ventajas competitivas
  • La generación de confianza y credibilidad de sus stakeholders
  • Un entorno y clima laboral atractivo y positivo para atraer el mejor talento.
  • La mitigación de riesgos de integridad
  • Una cadena de suministros sostenible asegurando el alineamiento de valores éticos con los proveedores

En general se puede decir que todos estos beneficios apuntan a un mejor desempeño económico-financiero y a la sostenibilidad a largo plazo de la empresa.  ¿Cómo se puede tangibilizar este aporte? Según Ethisphere Institute[1], la  Prima Ética Quinquenal para 2025 es del 7,8 %. Esto representa el margen por el cual las empresas que cotizan en bolsa, reconocidas en la lista de las Empresas Más Éticas del Mundo de este año, superaron a un índice comparable de empresas globales durante un período de cinco años, de enero de 2020 a enero de 2025.

En consecuencia, contar con una sólida cultura de integridad corporativa, constituye hoy un imperativo. Para ello las empresas en principio deben tener claramente definido que entienden por integridad, hacerlo evidente en todas sus acciones y avanzar hacia un sistema de gestión de la integridad.  Los principales componentes de este sistema los constituyen:

  • El compromiso y liderazgo de la Junta o Alta Dirección, sin su soporte el proyecto de implementación no prosperará, siendo clave el comportamiento ejemplificador.
  • El establecimiento de objetivos del sistema, su alineamiento al plan estratégico institucional así como el alcance del sistema.
  • Estructurar el marco de actuación del sistema: políticas de integridad, código de ética y conducta, línea ética, plan de formación y comunicación, procedimientos formalizados y documentados.
  • Gestión de riesgos de Integridad, proceso por el cual se identifican, evalúan, y mitigan a través de planes de acción, los riesgos que afectan la integridad de la empresa.
  • Actividades de control y operación del sistema con la implementación del sistema de control interno, canal de denuncias, capacitación y comunicación, y en general los procedimientos establecidos.
  • Evaluación de desempeño y mejora continua del sistema, garantizando un seguimiento y supervisión continua de la implementación del mismo, tanto a nivel interno como externo,

En el Perú, el grado en que las empresas tienen interiorizada la importancia de este tema es diverso. Cabe comentar que según la última Encuesta Global de Integridad 2024, desarrollada por EY[2], si bien se menciona que para el 69% de  los encuestados en Perú la integridad en sus organizaciones ha mejorado en los últimos dos años, el 27% de estos señalan que nunca o casi nunca ha escuchado a la Alta Dirección hablar sobre la importancia de comportarse con  integridad.

En el ámbito privado, algunas empresas tienen en marcha Programas de Ética/Integridad  y Cumplimiento. Asimismo, la adopción de estándares ASG, de responsabilidad social corporativa (RSC), la adhesión a principios de inversión responsable,  procesos desarrollados mas que nada por el ejercicio de buenas prácticas, coadyuvarán a la consolidación de la cultura de integridad. En el ámbito público, se tiene normado el Modelo de Integridad Pública[3] que descansa en la Política Nacional de Integridad y Lucha contra la Corrupción[4].

Queda mucho por avanzar, sobre todo en el tema regulatorio a nivel empresarial.  Sin embargo es claro que  para ser sostenible y mantener su competitividad y legitimidad social, resulta indispensable para las empresas contar con una sólida cultura de integridad.

 

[1] Ethisphere Institute es una empresa que define y mide los estándares éticos corporativos, reconoce a las empresas que obtienen buenos resultados en esas métricas establecidas y promueve las mejores prácticas en ética corporativa. https://ethisphere.com/the-five-year-ethics-premium-shows-how-integrity-pays-off/

[2] Encuesta Global de Integridad 2024, EY. https://www.ey.com/content/dam/ey-unified-site/ey-com/es-pe/insights/forensic-integrity-services/documents/ey-gir-2024-resultados-peru.pdf

[3] Decreto Supremo N.° 148-2024-PCM

[4] Decreto Supremo N° 092-2017-PCM

Rossana Saavedra

Asociada y miembro del Comité de Mujeres en Finanzas de Women CEO Perú. Es profesional con amplia experiencia en el sistema financiero en la gestión de créditos, riesgos y cumplimiento. Es economista con una maestría en administración. Directora independiente.