En el presente artículo, la autora explica la importancia de la conducta empresarial responsable, y su complementariedad con los llamados riesgos ASG, utilizando como referencia las Líneas Directrices para Empresas Multinacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), destacando el papel que pueden desempeñar los inversionistas en los mercados de capitales en la asunción de estas consideraciones por parte de las empresas.
La conducta empresarial responsable (CER) es el marco de actuación en el cual las empresas miden y gestionan los impactos negativos que pueden generar sus actividades. El término fue incorporado en la versión revisada de las Líneas Directrices para Empresas Multinacionales de la OCDE en 2011 y desde entonces ha tenido influencia en el comercio internacional, las inversiones y los mercados de capitales.
Los inversionistas utilizan el término “Riesgos ASG” para referirse a los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza que son gestionados por las empresas frente a sus compromisos de sostenibilidad. Aunque los términos CER y ASG tienen relación con dichos aspectos, la CER está enfocada en impactos negativos que pueden generar las empresas en áreas de interés establecidas por las Líneas Directrices (e.g., derechos humanos, desarrollo
sostenible, relaciones laborales, medio ambiente, y lucha contra el cohecho y la extorsión). Sin embargo, como existen diferencias en el alcance de los riesgos ASG y la CER corresponde que los inversionistas tengan presente estas precisiones.
En principio, los riesgos que prevé la CER son generados por la empresa, sus socios comerciales y proveedores o llamo “triple sus . L responsabilidad”, porque no basta reconocer que la empresa puede generar impactos potenciales o reales en terceros, sino que la empresa puede caer en causales de responsabilidad por el accionar de terceros.
Para la OCDE, la relación inversionista-empresa puede considerarse como de “socios comerciales” conforme con las Líneas Directrices y, por tanto, los inversionistas pueden estar directa o indirectamente vinculados a los impactos negativos que causan las empresas sea por su vínculo de propiedad o de administración de acciones. Esto explica por qué el mercado de capitales es más sensible al desempeño social de las empresas. Así, dada la influencia que tienen en las empresas, los inversionistas tienen la posibilidad de influir en ellas para que adopten prácticas de gobernanza basadas en la CER y la sostenibilidad.
Importancia de la CER
Las Líneas Directrices exigen que las empresas implementen la debida diligencia para evitar y gestionar potenciales o reales impactos negativos, el cual es un proceso progresivo donde se identifica y evalúa, se adoptan medidas y se cuenta con mecanismos de quejas y denuncias para que cualquier persona pueda informar sobre una posible afectación negativa a los derechos de terceros. En esa línea, se busca integrar los esfuerzos de la sostenibilidad con la gestión preventiva de la CER. Corresponderá a cada empresa implementar la debida diligencia y a los inversionistas influir para que lo hagan.
Incluir gradualmente la CER en políticas existentes entre propietarios de activos y administradores de inversiones puede ser positivo para mostrar que la gestión de riesgos asociados a la CER mediante la debida diligencia responde a los intereses de los beneficiarios. Recuérdese que el objetivo de la CER no comienza ni termina con la debida diligencia: se espera que no se afecten derechos, porque si se configuran consecuencias negativas graves a la vida, la salud, el ambiente sano o que existan productos obtenidos mediante el trabajo forzoso o el trabajo infantil, corresponderá a los responsables asumir las reparaciones e indemnizaciones del caso.
Ya que el consenso mundial reconoce que el desempeño de las empresas puede impactar positiva y negativamente, una acción diligente de los inversionistas es realizar sus propias evaluaciones de riesgos y aquí algunos aspectos a considerar:
- La CER ha identificado derechos de terceros que están más expuestos a ser afectados según la actividad económica en cuestión.
- El lugar donde se realizan las actividades y las narrativas locales sobre el desempeño de empresas en la zona pueden afectar la gravedad de los impactos reales y potenciales.
- La medición del riesgo y la reputación de una empresa debe comprender no solamente el desempeño en el país sino también su desempeño en otros países, en particular aquellos de baja institucionalidad.
- A efectos de limitar la responsabilidad de un inversionista en relación con una empresa, debe definirse las condiciones y expectativas en torno a la CER y los riesgos ASG planteando requerimientos contractuales desde la gobernanza y la supervisión.
La CER se construye en el tiempo y en base a la solidez de la cultura organizacional que la acoge. Hoy no solo es un medio idóneo para medir riesgos, sino también un factor de competitividad y ética empresarial.
Cecilia M. Flores
Presidenta y Fundadora de WomenCEO Perú.