Una oportunidad para crecer desde la adversidad: Sin calle pero con esquina, 3 aprendizajes de la cuarentena

Siempre me he considerado una persona con calle, es decir con más escuela por mis experiencias de vida, que de las propias aulas. Ni qué decir de los callos de la vida, esos que te salen por transitar por caminos complejos en los que puedes caerte con facilidad y decides seguir avanzando a pesar de la herida o que te apriete el zapato. Pero tengo que reconocer que estas semanas en casa, casi la mayor parte del tiempo sin zapatos, recorriendo sólo las esquinas de mi departamento, me están dejando grandes aprendizajes y otro tipo de callos. Hoy quiero compartir contigo mis 3 esquinas favoritas.

1.Tengo un chaleco salvavidas. Lo descubrí sentada en el sillón de la esquina de mi cuarto que jamás había usado antes de la cuarentena, pero que hoy, cada vez que me despierto,  me recuerda que tengo que levantarme así la flojera o el desgano quieran tenderme una trampa. Mi sillón que antes estaba destinado a soportar cojines, hoy soporta mis operaciones diarias, se ha convertido en mi oficina en la que me instalo desde las 9 a.m. de lunes a viernes y los sábados un poquito más tarde para escribir mis columnas. Pero cuidado, el rol más importante de ese sillón esquinado, no ha sido lograr que me siente en él, sino más bien que me levante, porque me ha hecho repensar mi propósito, mi por qué, la razón por la que vale la pena levantarse todos los días, personal y profesionalmente.

El propósito es ese chaleco salvavidas, aquel que a pesar que sientas que estás ahogándote en un mar inmenso y ya de cansancio dejas a tu cuerpo desvanecerse en el agua casi tocando fondo, se activa, se llena de aire y te hace salir a flote. A respirar de nuevo y ya estando en la superficie te invita a abrir los ojos y recordar por qué haces las cosas.

2. Tengo un botón para reinventarme. A pesar de ser muy activa digitalmente, escribir y colaborar en las distintas plataformas digitales, nunca en la vida había hecho una transmisión en vivo por instagram. Tengo que confesar que esa esquina en la parte superior de mi teléfono con la palabra en vivo, cumplía la misma función que mi sillón del cuarto, nunca había posado mi dedo allí. Sin embargo, ver tanto miedo, incertidumbre y dolor de la comunidad emprendedora, me hizo pensar en hacer una terapia de marca en vivo y lograr así que todas las personas que me necesites se conecten.

En complicidad con Gabriela una talentosa comunicadora que trabaja en mi equipo y Fernanda mi hija y productora ejecutiva del contenido, hicimos la terapia de marca en vivo. Fuera de los problemas técnicos de una instagramer principiante (repetía una y otra vez “me escuchan” cual Thalía y apreté el botón de mudo en plena transmisión así que Fer tuvo que venir a rescatarme),  fue demasiado emocionante ver a tantas personas conectadas, generando una comunidad viva, que puede ayudarse en estos momentos complejos.
Pero esta digitalización obligada, me ha hecho redefinir cómo quiero y debo comunicarme con mi audiencia y así como yo, todos los negocios las personas en mundo tenemos que pensar en reinventarnos en digital. Sea porque ya le perdiste el miedo a hacer home office, para crear un e-commerce y vender tus productos, hacer y tomar clases por digital. Las herramientas digitales,  son absolutamente necesarias para tu negocio y la vida misma.
3. Mi clóset es la esquina que menos visito en estos días. Decidir qué ponerme, es simple: Algo que me haga sentir cómoda pero también en modo, “estoy trabajando”. Pero cuando me he podido detener a ver un poco el panorama de zapatos, ropa y todos esos accesorios que uno va acumulando, pienso en lo irrelevante que toda esta acumulación de pequeño patrimonio ha sido para enfrentar los momentos más difíciles de mi vida. No digo que no compraré nunca nada más en la vida, pero sí creo que mi relación con el consumo tiene un antes y un después coronavirus, en términos de ahorro, real necesidad y cuidado del medio ambiente. Pero eso sí, quiero que cada sol que salga de mi billetera vaya para alguien que esté haciendo empresa en el Perú.

 Autor: Luciana Olivares, CEO de Boost Brand accelerator y Bold Agencia de Publicidad.